martes, 31 de agosto de 2010

Gordon Gekko ... Por Nouriel Roubini

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1296658
La nota que se puede leer en el link mencionado me resultó muy interesante. Recomiendo su lectura. A continuación se transcriben algunos parrafos.
NUEVA YORK.- En el film Wall Street, de 1987, el personaje Gordon Gekko declaraba: "La codicia es buena". Su credo se convirtió en rasgo distintivo de una década de excesos corporativos y del sector financiero, que terminó en el colapso a fines de los 80 del mercado de bonos basura y la crisis de las sociedades de ahorro y préstamo. Gekko fue enviado a prisión.
Una generación más tarde, la secuela de Wall Street -que se estrenará el mes próximo- lo encuentra a Gekko fuera de prisión e inmerso en el mundo financiero. Su reaparición se produce cuando está por estallar la burbuja crediticia alimentada por el auge de las hipotecas de alto riesgo, lo que desató la peor crisis económica desde la Gran Depresión. ...
Toda reforma de regulación y supervisión no podrá controlar las burbujas y los excesos a menos que se cambien otros aspectos. Los esquemas de compensación deben modificarse mediante regulación ya que los bancos no lo harán por sí solos. Los sobresueldos basados en resultados a mediano plazo de operaciones e inversiones riesgosas deben suplantar a los basados en resultados a corto plazo.
Rechazar la ley Glass-Steagall, que separaba la banca comercial de la banca de inversión, fue un error. El antiguo modelo de sociedades privadas -en el que los socios tenían un incentivo para monitorearse mutuamente- dio lugar a un modelo de compañías que compiten agresivamente entre sí y con los bancos comerciales para obtener una rentabilidad cada vez mayor, que sólo se alcanzaba con niveles imprudentes de apalancamiento. ...
No hay manera de controlar la codicia mediante alguna apelación a la moralidad y a los valores. La codicia tiene que ser controlada por el miedo a perder, que deriva de saber que las instituciones y los agentes imprudentes no serán rescatados. Los rescates sistémicos de la crisis más reciente -por más que fueran necesarios para evitar un derrumbe global- agravaron este problema.

martes, 17 de agosto de 2010

La Comunidad Organizada. Art de J Elías

Trascribo esta nota que me resulto sumaamente interesante, espero a ustedes también.
La semana internacional
La comunidad organizada
¿Qué ocurriría si los países no tuvieran división política, sino temática como Internet?
Jorge Elías @turcojelias
LA Unión Europea tiene tantos habitantes como los Estados Unidos, Japón y Alemania juntos: unos 500 millones. Es la cantidad de usuarios de Facebook . En esa red social, una de las más amistosas de Internet, bate el récord de seguidores la cantante Lady Gaga. Es la primera persona viva que, con 10 millones de fans , supera a Barack Obama. Delante de ellos están el difunto Michael Jackson, el juego Texas Hold´em Poker , la serie de televisión The Family Guy (Padre de familia) , el videojuego Mafia Wars y el sitio Facebook . ¿Es relevante que la reina del pop, heredera no deseada de Madonna, tenga mejor respuesta que un presidente tan atípico y atrayente como Obama?
Es normal y hasta saludable que una artista sea más popular que un político. Tampoco es infalible ese político. Puede jactarse de haber alcanzado las históricas reformas de Wall Street y de la cobertura de salud, pero su mujer, Michelle, y uno de sus antecesores, Bill Clinton, tienen más adhesión popular que él.
Tanto Obama como Lady Gaga acreditan carreras vertiginosas. En Facebook , territorio demarcado por afinidades temáticas, manda Mark Zuckerberg, su fundador y jefe. Desde el 21 de julio, cuando logra los 500 millones de usuarios, es el gobernador de un Estado virtual tan poblado como los 27 países de la Unión Europea. No hay bandera ni himno ni lengua. Los usuarios se acercan entre sí, por voluntad propia, para acordar o discrepar. Es lo de menos la nacionalidad, así como el estrato social y económico. Es lo de menos la autoridad, también. ¿Podrían los países prescindir de su división política en beneficio de una distribución temática?
Es más fácil crear una comunidad en el mundo virtual que una nación en el mundo real. En febrero de 2008, Kosovo declara la independencia. Es la última provincia separatista que surge como Estado del colapso de Yugoslavia. La reconocen 69 países, incluidos los Estados Unidos, Francia y el Reino Unido. Le da la razón la Corte Internacional de Justicia ante el reclamo de Serbia, acompañada por Rusia, España, China e India. Esos Estados, como la Argentina con Malvinas, cobijan territorios que podrían seguir el ejemplo de Kosovo.
La independencia no es un trámite fácil. Espera el mundo que Palestina dé ese paso, no la isla de Pascua tras la amenaza del presidente del Parlamento Rapa Nui, Leviante Araki Araki, de independizarse de Chile. En escala, la división política del planeta es tan dinámica como la distribución temática de Internet. Es sorprendente que aún no se haya trasladado al mundo real la organización del mundo virtual como antídoto contra la causa de males contemporáneos y pretéritos: el nacionalismo.
En Francia, el gobierno de Nicolas Sarkozy formula a la ciudadanía una pregunta clave: "¿Qué es para usted ser francés?". Las respuestas variopintas coinciden en exaltar valores como la historia, la tradición, el orgullo y, cual copyright , La marsellesa . Es la razón de la consulta popular: en 2008, el himno cosecha una estridente silbatina antes de un partido de fútbol del seleccionado nacional contra el tunecino en un estadio del norte de París. En los suburbios son frecuentes los disturbios ocasionados por muchachos que, a pesar de haber nacido y crecido en el país, se sienten extraños por ser hijos de inmigrantes.
El gobierno de Sarkozy decide que La marsellesa sea entonada al menos una vez por año en los colegios. En Eslovaquia, Estado constituido en 1993 por la disolución de Checoslovaquia, el Parlamento sanciona una ley que obliga a profesores y alumnos a cantar cada lunes el himno. En sintonía con esas premisas nacionalistas, Hungría se dispone a otorgar la ciudadanía a las personas de etnia magiar que viven en el exterior, Italia sofoca este año los peores incidentes con inmigrantes desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Francia pone en discusión el uso del burka (velo islámico), Suiza prohíbe la construcción de minaretes y una parte de la población de los Estados Unidos muestra su peor cara en estados que, como Arizona y Florida, acogen ilegales.
Más que en cualquier otro momento, la fuerza dominante de la política es el miedo. Lo mide otra red social, Twitter . Con un tráfico diario de 65 millones de mensajes breves, o tweets , investigadores de las universidades de Harvard y Northeastern arman un mapa del estado de ánimo. Es como una radiografía social. La gente está más contenta por la mañana; no hay mejor momento que el domingo por la mañana ni peor que el jueves por la noche.
Lejos parecen estar esos datos de la bitácora de una artista y un político. ¿Son apariencias? De serlo, Lady Gaga no sería tan parecida a Obama, si de fenómenos hablamos, ni Hillary Clinton a Britney Spears, si de fracasos hablamos. Estaban en carrera para ser la presidenta de los Estados Unidos, una, y la reina del pop, la otra; se ven obligadas a admitir ahora que la vida es lo que les pasa mientras ellas se empeñaban en hacer otros planes. Es otra lección del mundo virtual, en ocasiones más realista que el real.

viernes, 6 de agosto de 2010

SOCIEDAD Y ESTADO EN UN MUNDO GLOBALIZADO

En el pasado mes de julio EUDEBA publicó Sociedad y Estado en un Mundo Globalizado, un texto realizado de manera conjunta con mi amigo y colega: Pablo Agresti. Es un libro corto, simple, de lectura ágil, cuyo proposito es introducir a los alumnos que están cursando la materia del CBC: Introcucción al Conocimiento de la Sociedad y el Estado, en la relación que existe entre ambos objetos de estudio de la materia con el proceso de Globalización. El texto es una primera aproximación muy básica de algunas aristas del tema en cuestión. Transcribo en esta entrada del Blog, lo que aparece en el libro como: Al Lector...
Este libro es el primero de una serie que publicará Eudeba sobre diferentes temas de la materia Introducción al Conocimiento de la Sociedad y el Estado dirigida a estudiantes de nivel universitario que acceden a las carreras que se dictan en la Universidad de Buenos Aires.
La intención es presentar de manera introductoria y general cuáles son las principales tendencias con respecto a la sociedad y al Estado en la actualidad. Una actualidad caracterizada principalmente por el fenómeno de la globalización, fenómeno que provoca transformaciones y cambios sobre la sociedad y el Estado. Dichos procesos de transformación ponen de manifiesto algunas contradicciones y plantean problemas de difícil solución, tanto desde los organismos internacionales que fueron constituidos en otro contexto histórico, como desde los Estados nacionales. Entre los problemas que ya son percibidos con certeza por la sociedad, podemos destacar, entre los más relevantes: el cambio climático, las crisis financieras y económicas, el terrorismo. Los mismos representan desafíos para la sociedad, que reclama a sus gobiernos certezas y protecciones que éstos no estarían en condiciones de dar, debido a la característica global de los problemas y al alcance puramente nacional de los Estados. Los procesos sociales y la organización económica se desarrollan en un ámbito más amplio y a una velocidad superior a la que pueden hacerlo los Estados. Estas diferencias generan tensiones cada vez más evidentes.
Las ideas neoliberales, que se impusieron en el mundo como consecuencia de la crisis de mediados de los 70, implicaban una alianza entre el Estado y el capital globalizado; esta alianza permitió un significativo crecimiento económico mundial, e hizo más ricos a unos pocos, incrementando considerablemente las desigualdades sociales. Como consecuencia de las crisis financieras y económicas mundiales recurrentes y del cada vez más evidente deterioro del medio ambiente, dicha relación podría estar llegando a su fin. Lo que implicaría su reemplazo por una nueva, sin embargo, aún no se observa con claridad cuál será.
La relación entre sociedad, mercado y Estado es dinámica y compleja, tiene momentos de continuidad y otros de cambio; las ideologías políticas que expresan esta relación también varían. De tal manera, planteando esta complejidad, dinamismo y variabilidad, se busca introducir a los lectores en ciertos temas y hechos históricos que harían pensar en la posibilidad de un punto de inflexión en dicha relación.

ARGENTINA Y EL MUNDO: UNA VISIÓN.

Esta nota ha sido hecha a pedido de un amigo para una publicación local, espero le sirva.
Si existe una cuestión de la que se puede dudar poco, es que nos ha tocado vivir en un mundo caracterizado por la Globalización. Las distancias medidas en tiempo se acortan, todo parece pasar muy cerca nuestro, o al menos así lo percibimos. Este mundo globalizado nos ofrece, a la vez, mayores oportunidades pero también más riesgos. A todos nos gustaría aprovechar dichas oportunidades y evadirnos de los riesgos, eso no es factible; oportunidades y riesgos se nos presentan en forma de combo en el actual contexto mundial. Los que comen los alimentos que producimos, quieren que usemos sus zapatillas.
En sistemas presidencialistas como el argentino, donde el presidente es a la vez, la máxima autoridad del Estado nacional, representándonos a todos, y jefe del gobierno, representando como tal a una parte, se pueden producir contradicciones entre ambas dimensiones políticas. Esas contradicciones se exacerban en el marco de un mundo globalizado. La forma en la que, inteligentemente, el diseño institucional evita estos inconvenientes es limitando la duración de los gobiernos para impedir que este (la parte), quiera apropiarse del todo, (el Estado nación). El ejercicio del poder que como ciudadanos nos da la democracia es el complemento indispensable para que evitemos dicho avance. Nuestra responsabilidad es usarlo con sabiduría.
En el contexto de la crisis económica financiera que afecta a algunos países de Europa Dani Rodrick plantea: La crisis es otra manifestación de lo que llamo "el trilema de la economía mundial"; la mundialización económica, la democracia política y el Estado-nación son irreconciliables. Podemos tener, como máximo, dos a la vez. La democracia es compatible con la soberanía nacional sólo si limitamos la mundialización. Si intensificamos la mundialización, al tiempo que conservamos el Estado-nación, debemos abandonar la democracia y, si queremos democracia junto con la mundialización, debemos dejar de lado el Estado-nación y luchar por un mayor gobierno internacional. Dudo respecto a la fuerza de las afirmaciones, aunque considero que con vaivenes el mundo tenderá lentamente, hacia la última de las combinaciones: mundialización económica + mayor gobierno internacional de base democrática. Aunque, en definitiva, eso es hacer futurología.
En general existe cierto consenso en que el poder y las oportunidades económicas se están corriendo del Oeste hacia el Este, y del Norte al Sur del mundo. El dinamismo y el peso económico internacional de países como China, India o Brasil, parecieran confirmar esta tendencia, dependerá de ellos y de las circunstancias mundiales, lograr que esto se transforme en un realidad de largo plazo, por lo pronto este escenario nos ofrece como sociedad argentina mayores oportunidades que amenazas.
Un fenómeno propio de este siglo XXI es que la población mundial que vive en zonas urbanas, en ciudades, supera a la de las zonas rurales. La modernidad ha estado acompañada siempre por un proceso de urbanización. Este hecho es de gran relevancia para una sociedad como la nuestra que produce eficientemente alimentos, porque personas del campo que antes consumían poco de lo que producían para su subsistencia, ahora viven en ciudades y deben comprar alimentos en supermercados y nosotros podemos proveérselos a costos competitivos. De hecho se estima que las exportaciones de granos y derivados argentinas superarán en 2010 los 100 millones de toneladas, generando divisas por más de 60 000 millones de dólares e ingresos para el Estado por cerca de los 7000 millones de dólares en concepto de derechos de exportación (las famosas retenciones).
Cada uno de nosotros en la búsqueda de nuestro interés personal le exigimos al Estado que nos permita aprovechar en la totalidad las oportunidades que nos ofrece el mundo y a la vez que nos proteja de los riesgos que este nos presentan. Suponer que dicha combinación es factible, es como mínimo ser inocente. Pidiendo demasiado, podríamos exigir que el Estado limite los daños, que la mundialización económica genera; sabiendo que para un país con las características del nuestro y con la dotación de recursos que disponemos aislarnos del mundo significaría desaprovechar más oportunidades que evitar riesgos. Las posibilidades están en el mundo, exijamos inteligencia y astucia a nuestros gobiernos, sabiendo que nosotros somos los que les prestamos ese poder que es nuestro y que es a nosotros a los que nos deben responder.
[1] Este artículo ha sido publicado en el Blog del autor: Sociedad, Estado y Globalización. La última publicación del autor conjuntamente con Pablo Agresti es: Sociedad y Estado en un Mundo Globalizado, Eudeba, julio de 2010.