Buenos Aires, Barrio del Once, 18 de julio de 1994.
Querido papá:
Hoy cerca de las 10 de la mañana cuando recién llegaba al departamento, sentí un estruendo impresionante, nunca había escuchado algo igual. Se movía todo, y parecía que los vidrios de la ventana iban a estallar. Lo primero que pensé fue en la caldera del edificio, salí corriendo por la escalera, humo no había y olor tampoco, baje al hall de entrada y estaba Ramón, me dijo que no sabía donde había sido la explosión, pero que en el edificio estaba todo bien. Bajaban otros vecinos, los que daban hacia Larrea decían que se les rompieron los vidrios. Salimos a la vereda, el ruido de las sirenas eran ensordecedor, había como polvo en el aire, y un olor extraño, las personas corrían para todas partes. Un viejo que entraba al edificio traía una cara de susto tremenda, le preguntó al portero por la hija, Ramón le dijo que no la había visto salir, parece que era lo que quería escuchar, le cambió la cara. Contó que había explotado la AMIA, está a unos 250 metros de acá en Pasteur entre Viamonte y Tucumán, que la calle era una montaña de escombros, un desastre. Al instante se encontró con la hija, la abrazó, parecía que no la iba a soltar nunca, no supe si iba seguido ahí o hacía ese camino diariamente para ir a su trabajo. Yo paso varias veces al día por la esquina de Viamonte y Pasteur, pero nunca por enfrente de la AMIA. Salí por Viamonte y doble en Larrea, fui hasta Avenida Córdoba, Susy se juntaba a estudiar con una compañera que vive allí, gracias a Dios estaba bien. Hablamos por teléfono con Amalia y la llamé a mamá al trabajo, para que no se preocuparan, estabamos de una pieza.
Cuando leas estas líneas, ya habremos hablado varias veces y tendremos más información sobre los hechos, sólo las escribo por necesidad personal. Al sentir el riesgo tan cerca uno piensa en las personas que quiere y en Dios, al menos fue lo que me sucedió a mí. Te alegrás porque ni a vos, ni a ninguno de tus seres querido les sucedió nada, y en tu mente comenzás a buscar culpables, responsables políticos y a preguntarte por qué. En este momento más que nunca recuerdo esa frase: vive como si fueras a morir mañana, aprende como si no fueras a morir nunca.
Si bien esto pasó hace menos de doce horas, los medios afirman que fue un atentado terrorista. Nada descabellado pensando en el antecedente de la embajada de Israel. Por profesión y formación uno piensa que podría contar con una mejor interpretación de lo sucedido, carezco por completo de ella. Percibo sí, miedo, mucha tristeza, impotencia y mucho odio, pienso que son actos imposibles de olvidar y menos de perdonar. Imagináte como te sentirías si yo hubiera estado entre las víctimas. Entre ellas hay parejas, hijos, nietos, amigos, padres, abuelos y todo tipo de relaciones afectivas. Este barrio y su sociedad nunca más van a ser lo que fueron. El atentado marca un antes y un después y despierta sentimientos irracionales e incontenibles. Casi con seguridad los actos terroristas sean la mejor manera de garantizar que un conflicto no termine nunca, consiguen que la guerra sea para siempre.
Pensar que tu vida o la de tus seres queridos y hasta tu propiedad, pudo estar en riesgo como consecuencias de un atentado terrorista relacionado con un conflicto que tiene su epicentro en Medio Oriente a miles de kilómetros del Once en Buenos Aires, te genera una gran incertidumbre. Me lleva a pensar y a querer comprender, algo que resulta fácil de describir y difícil de explicar.
Sabés que tengo un fuerte inclinación por los temas políticos, sociales y económicos. Me resultan apasionantes. Este hecho vivido hoy es uno de esos acontecimientos que te marcan en la vida y van definiendo tu rumbo, tu vocación. Hay otros, como cuando me llevabas a ver a Lanusse que estaba en el cementerio de Pergamino y al enterarse mamá a dónde íbamos se quiso tirar del auto, las discusiones con Lucho en el marco del conflicto con Malvinas, ahí aprendí que no se le puede creer al poder, y cuando en medio de la hiperinflación tuve que ir a vivir a una pensión, algo a lo que no estaba acostumbrado, por cierto.
Te quiero mucho, lo mismo a mamá y a la tía Agustina. Recen por mí. Besos para todos.
Tony
PD. Una carta parecida a este escribí ese día, la verdad es que no la recuerdo del todo. Nunca la envié. Me pareció una buena opción para inaugurar este Blog, a 16 años de ese día en el que me toco vivir con relativa cercanía el atentado a la AMIA, un hecho que me marcó. Espero se puedan publicar cuestiones que les resulten interesantes. Comparto este espacio con mi entrañable amigo y colega, Pablo Agresti.
La intención con este Blog es hacer un aporte sobre la relación entre Sociedad, Estado y Globalización. Como así también un espacio de expresión sobre lo que siento una pasión, pensar la vida en una sociedad que tiende a lo global, aunque no de manera lineal, como la vida misma. También un espacio para la catarsis, sin la que pienso, no podría vivir. Soy pequeña y estoy lejos. ¿Elijo la pseudo seguridad del aislamiento o la pseudo esperanza de la integración?
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